El RINCÓN DE MARÍA (entrevistas):

Por: Rosa María Juárez

 

ERNESTO WÜRTH

"Pintar o escribir es como jugar al ajedrez con el alma, aprendiendo solo a mover las piezas con tus sentimientos"

Nació en Santiago, capital de Chile, un día de septiembre de un año olvidado. Estudia en tres colegios de esta ciudad, también cuatro años en Buenos Aires, hasta obtener el título de Bachiller en Letras. Luego, seguiría la U. Católica, donde asiste como oyente en  la carrera de Arquitectura, pero no tardó en desistir para estudiar Arte en  la U. de Concepción, llamada en ese tiempo Casa de Arte, especialidad Pintura.

Pinta y escribe describiendo lo que pinta. Entre los años cincuenta y sesenta, ya se le ve escribiendo apasionado, cuentos cortos y poemas. Casado inicialmente, es padre de tres hijas. Separado, luego, contraería nupcias, en mil novecientos noventa, con la mujer que fuera su inolvidable compañera, de casi once años, junto a la Pintura y Literatura. Ella, psicopedagoga, especialista en niños retrasados y con problemas, lo ayuda e incita a pintar y escribir poemas, especialmente. Viajan mucho y escriben en conjunto, un largo Diario de Viajes, que nunca pudo terminarse debido al fallecimiento de ella en el año 2002. Esta partida sume a Ernesto en un vacío, soledad que se palpa en sus poemas.

Ernesto Würth es autor de innumerables poemas, algunos cuentos cortos y artículos sobre Arte, muchos de los cuales han sido publicados en diversas revistas virtuales de México y Perú.

Además, colabora en foros - vía la Internet - en España, México, Argentina, Perú, Brasil. Su obra ha merecido antologías en México y en Chile, donde pertenece a un grupo de poetas denominado Intramuros.


Buenas tardes, Ernesto, ¿qué hora es en Chile? Aquí en México son las 3.30 de la tarde.

Mira, Rosa María, aquí en Chile tenemos las seis y treinta de la tarde.

Doy apertura a esta entrevista, preguntándote sobre tu inicio en la literatura; ¿cómo así decides entrar a este mundo de las letras? 

Cuando estudié arte, pintura, tuve un profesor de literatura de nombre George Elliot, de quien me hice muy amigo. Él me dio lecciones paralelas de literatura; poco a poco fue atrayéndome las letras que adopté por costumbre, pintar un cuadro y detrás, en la tela, escribir sobre el tema. Esta costumbre no la he perdido hasta hoy, así que siempre estoy escribiendo sobre lo que pinto. Sobre todo de mi pintura surrealista.
Generalmente pinto mis cuadros en papel, de tipo especial; costumbre que inicié en Hamburgo, Alemania, donde tuve un pequeño taller. Mira, en papel es fácil escribir un poema a tinta o grafito y la idea plástica sale transformada a poema. Casi todas mis obras llevan un poema; además, mi segunda esposa, con quien escribía prosa y poesía, me influía a graficar esos poemas; según ella, enriquecían la pintura, y a su vez la pintura hacía lo mismo con la poesía. Cuando ella enfermó de cáncer también lo hice yo. Éramos la pareja de cáncer. Ella bromeaba diciéndome que tenía que sobrevivir porque debía pintar y escribir muchos años todavía. Su partida fue una pena.


Afirmas que partes de tu propia pintura para escribir un poema, ¿cómo es eso?

O viceversa, algunas veces el inicio de una pintura es un poema. Tengo muy contiguos un concepto del otro.

 
El concepto de que la inspiración nace, algunas veces, de una obra de arte, parece algo novedoso

No lo creas, suele ser bastante común en nuestros días. En Europa, por darte un ejemplo, encuentras pintores poetas y poetas pintores.

 
Quizás es por ello que se ha dicho, alguna vez,  que tus obras tienen ese punto exacto, "arte detrás del arte"


Rosa María, la sensibilidad de un pintor y un poeta es muy semejante, diría, idéntica


¿ A cuanto asciende tu obra poética? 

Debo haber escrito alrededor de ocho mil poemas, es muy difícil saberlo. Perdí parte de mi obra durante un robo en mi casa, se llevaron muchas y quemaron otras.

 
Sin duda, una gran pérdida

Te cuento, que en mis pinturas usaba el opus, siempre numeraba cada cuadro. A propósito de opus, con mi mujer establecimos tres artes paralelos: pintura, literatura y música. Cuando grabábamos poesía siempre había música de fondo. Y componíamos poesías oyendo música. Éramos  muy mozarteanos, wagnerianos y de mucha música española. En España, nos volvíamos locos con las sardanas y los cantos flamencos; llegué en pintura al opus número ochocientos cuarenta y uno, anotado con nombre y detalles. Lamentablemente, también extravié esa lista que guardada como una Biblia.

 
¿Cuantas pinturas tienes?

Echando un vistazo a mi departamento, debo tener alrededor de doscientas pinturas, entre oleos sobre tela y pigmentos sobre papel. Y estoy tratando de venderlos pronto.
El año 2003 vendí muchos cuadros en Alemania; ocho destinados a museos alemanes. Actualmente están imprimiendo un libro en Madrid, la editorial Atenas, cuya tapa será con un cuadro mío.


¿Recuerdas cuál fue tu primera pintura?

Clarísimo; fue un paisaje del sur de chile llamado "Ramuntcho", fue premiado este cuadro. Fue mi primer premio, recién salido de la escuela de arte.

 
Y de tus obras literarias ¿cuál fue la primera?

Un cuento en prosa poética que hice en la cordillera de Nahuelbuta, al sur de chile, en un aserradero de pinos araucarias. 
Lo presenté en un concurso literario, pasó bien, pero hubo mejores.

¿ De qué trataba el cuento?

Contaba la vida de unos peones que manejan el aserradero, gente muy rustica y de vida muy fuerte, gente que bebía mucho alcohol en las noches, pero tenían un espíritu muy digno de describirlo, muy humanos y a la vez salvajes.
Describí esa personalidad del chileno que batalla por sobrevivir y que nunca lo logra por carecer de posibilidades: Mala educación, pobreza, etc. Son gente buena que tiene los mismos deseos que una persona de otra latitud.

¿Cómo consigue un escritor, como tú,  manejar los géneros, ser cuentista, poeta y ensayista?

Soy un artista que me he acostumbrado a pintar y escribir. Pero, sin embargo, desde el año dos mil dos, que tuvo lugar la irremediable partida de mi esposa-musa, he pintado poquísimo. En cambio, he escrito mucho, eso sí.

Al lado de mi esposa viví once años de ensueño. Juntos escribimos notas en prosa y poemas, en nuestra vida viajera, por varias partes del mundo. Componíamos casi a dueto, pero a la vez cada uno por su lado; siempre revisando y corrigiéndonos mutuamente. Ella una psicopedagoga, muy estudiosa y culta, fue mi musa por sólo once años. Murió de cáncer. Mis poemas hasta la fecha han sido inspirados por ella. Salvo estos últimos tres años en que el olvido, muy humano, me ha hecho pensar en otras musas.


Ernesto, dime, ¿es difícil encontrar a la pareja, diríamos perfecta, que también guste de lo que hacemos?, ¿no crees que como es difícil acoplarse a la vida de un artista?


Mira, nuestro matrimonio se efectuó cuando ella tenía cincuenta y cuatro y yo sesenta y cuatro años. Para ambos fue una segunda oportunidad; ella era viuda, y yo separado. Nuestra unión fue un tiempo de sueños irrepetibles, una residencia en el paraíso de once años. Después, sólo tuve que hacer las maletas.

 
Al seguir de cerca ese tiempo que te ha tocado compartir al lado tu esposa, que además era poeta, nos hallamos ante la impresión de que has vivido una vida de novela. ¿No te ha seducido la idea de escribirla?


Claro, que sí, estoy escribiendo algo llamado “El poeta y la princesa”. Alrededor de cuatrocientas páginas que estoy puliendo. Está dividida en tres partes: una la romántica, la del matrimonio; otra referido a los prejuicios sociales, imagina, yo era separado y ella viuda; eso fue muy criticado por la iglesia y nos causó muchos desencuentros, me parece un tema interesante para abordarlo. Y la última, que es quizá la más novelesca, a los dos nos diagnosticaron cáncer, al mismo tiempo; después, ella, falleció y yo seguí, metafóricamente, vivo hasta hoy.  


Vaya sorpresa, espero la termines pronto; y que nosotros, los que tanto disfrutamos tu manera de escribir, nos demos tamaño gusto en leerte

 
Espero que sea pronto.

 
Esperemos que sí. Podemos, ahora, retroceder un poco y platicar sobre tus primeros años, ¿cómo fue la niñez y adolescencia de Ernesto?

La niñez y adolescencia de Ernesto, la califico de tranquila y placentera. Mi estancia en la casa paterna fue agradable. Mi padre era un buen tipo, debido a las buenas relaciones que tuvimos, él me permitió dedicarme al arte. Inicialmente asistí a la universidad de oyente en arquitectura, esto duro tres años, luego vino lo de mi viaje a Concepción (sur de chile) donde trabajé en la siderúrgica de Huachipato. Allí justamente fue que decidí salirme de arquitectura y estudiar arte.


Sé que tienes un libro en espera de publicación, ¿cuéntame como va eso?

Se trata de un libro de poemas que debo enviar a Barcelona, donde aceptaron leerme, para conversar después de la publicación. Últimamente he sido publicado en dos antologías, una en México, editada por Sipea y la otra, acá en Santiago, por el grupo poético Intramuros, al cual pertenezco.

Además hay planes de participar en Buenos aires, en un libro de arte de pintores latinoamericanos, donde cortésmente me han invitado a participar. Eso será a principios del año que viene.


Me he fijado, y creo que nuestros lectores también, que manejas un estilo poético variado, ¿eres conciente de ello?


Yo creo que de alguna forma lo soy. Me gusta, y escribo mucho, poesía mayor, sonetos y alejandrinos; pero me sofoca la métrica tan ajustada, de allí nace mi predilección hacia el verso libre. Aunque si te das cuenta, siempre trato de hacer mixturas, buscar y encontrar nuevos caminos, y eso, como sabes, lleva tiempo y dedicación, pero es algo que creo tener resuelto.


Supongo; que parte de esta búsqueda son esos sonetos que tú mismo denominas ernestinos


Mira, te diré que es un anti soneto. Todo parte de una plática que sobre el tema tuve hace muchísimo tiempo con Pablo Neruda, sabes que a él lo ahogaba la métrica, por eso la mayoría de sus sonetos no se ajustaban a ella. Él me dijo que un buen poeta puede crear sonetos a su manera, y he tratado de hacerlo, no solo en sonetos sino en silvas y otros estilos; y creo haber logrado algo importante, aun en contra de la tradición literaria y la corriente. En pintura me he dedicado al surrealismo por el mismo motivo, libertad de expresión, sin cánones de escuelas tradicionales.

 

¿Es lo mismo pintar que escribir?

Para mí son idénticas posibilidades y las musas ayudan a ambas artes. En mi caso, la pintura y la poesía van de la mano, son hermanas, por decirlo de algún modo. Una se apoya en la otra. Eso pasa también con la música que escucho mientras pinto o escribo, me ayuda a la inspiración. Es un bastón.



Conocer a Pablo Neruda, debe de haber sido un encuentro interesante, no todos hemos tenido ese privilegio de conversar con un grande

 
Mira llegué hasta Pablo Neruda por un tío que era escritor y amigo suyo. Lo conocí en su casa de isla negra, a donde fui varias veces, en época de verano. Era un hombre muy agradable. A mí me impresionaba su tranquilidad y parsimonia frente a la gente. Él y su mujer Matilde, recibían muy cariñosamente a todos, su casa se llenaba de poetas y escritores.

Pablo irradiaba poesía y te hacía mirar al mar para inspirarte. Todo era mar para él que tenía la casa llena de conchas marinas y trozos de barcos. Los mascarones de proa, que conservaba como colección, eran muy hermosos y aún lo son, porque  todavía están en su casa. Le agradaba tomar coñac en grandes vasos, mientras otros recitaban. Eran tardes y noches de poesía, muy delicada, deliciosa y de ensueño. Sus pertenencias hoy están a la vista, la casa de isla negra permanece como antaño. En Santiago, está la casa llamada “la chascona” y es igual, llena de colecciones de objetos que traía de sus viajes. Ambas casas están abiertas como museos.

 
Volviendo a tus obras, ¿Cuál ha sido o es una de tus pinturas más importantes?

Conservo un retrato de mi mujer, que no es con su cara ni cuerpo, la pinté una primavera junto a un río, en el campo donde ella y yo, a menudo, solíamos ir. Es surrealismo puro. Un cuadro grande; tiene 2,20 x 1,56. Otro de mis preferidos es una crucifixión de cristo, muy buena, que no lo vendo, es sin cruz, surrealismo o expresionismo. También conservo uno que obsequié a mi mujer, lo teníamos en el dormitorio, lo quiso hasta el día de su muerte, se llama “explosión orgásmica”, es un cuadro surrealista con mucho valor sentimental.


Me encantaría conocer ese cuadro, quizá alguna vez nos los puedas mostrar en alguna galería

 
Para mí encantado. En Buenos Aires pinté un cuadro interesante, a la salida de misa, en la iglesia de la recolecta. Es uno de los pocos cuadros realistas que he pintado. Todo lo mío es sentimental; he pensado sacarle fotografías y publicarlo en una página Web.

Sería interesante conocer más sobre tu pintura.

Estoy conversando con un especialista en páginas Web para hacerla.
 

Esperamos ser los primeros en visitarla, en cuanto se haga realidad. ¿Algún consejo que quieras remitir a los escritores de las nuevas generaciones?

Sí, claro, sólo me gustaría decirles “que pintar o escribir es como jugar al ajedrez con el alma, aprendiendo sólo a mover las piezas con tus sentimientos”.

 
Estoy seguro que ellos tomaran en cuenta tan extraordinario consejo. Espero que pronto volvamos a tener noticias tuyas. Gracias por atendernos.

Ha sido un gusto y un honor el compartir mis experiencias con los lectores. Tremenda oportunidad el que me has dado. Hasta pronto, Rosa María, besos.

Hasta una nueva oportunidad, Ernesto, y gracias.

 

 

Inicio